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De Extremadura al cielo

En Extremadura, la noche se vuelve espectáculo. Esta región ostenta uno de los cielos nocturnos de mayor calidad de España, gracias a la escasa contaminación lumínica, el aire limpio y los horizontes infinitos. Cada verano, las Perseidas surcan un firmamento donde brillan miles de estrellas que en otros lugares permanecen ocultas.

No es casualidad que la UNESCO y la Fundación Starlight hayan reconocido este tesoro: Monfragüe fue el primer enclave extremeño distinguido por la excelencia de su cielo, y la belleza nocturna de esta comunidad ha protagonizado en al menos dos ocasiones la foto astronómica del día de la NASA.

¿Te imaginas un cielo así? En Extremadura es rutina, casi costumbre, pero jamás deja de asombrar.

Podríamos enumerar decenas de espacios, certificados o no, donde se puede disfrutar de este tesoro patrimonial natural. Por ejemplo: contemplar el cielo desde las rocas milenarias del Monumento Natural de Los Barruecos; subir al castillo de Montánchez al anochecer; o acercarte al Meandro del Melero, en Las Hurdes, y dejarte hipnotizar por ese recodo de agua bajo las estrellas.

No necesitas telescopios sofisticados ni travesías interminables: basta con detener el coche en una dehesa, alejarte de las farolas y alzar la vista para tocar el cielo.

Extremadura cuenta con varios Destinos Turísticos Starlight certificados por sus condiciones únicas para observar el firmamento. Entre ellos:

  • El Parque Nacional de Monfragüe en el que las dehesas y sierras ofrecen un cielo impoluto. De día observas buitres en vuelo y de noche constelaciones infinitas.
  • El Gran Lago de Alqueva, primer destino Starlight transfronterizo, cuyo espejo de agua refleja la vía láctea en todo su esplendor.
  • La comarca de Las Hurdes, con valles, pueblos dispersos y leyendas que, bajo este cielo, parecen aún más vivas.
  • Y en la Sierra de Gata, un paraje inigualable, el enclave de El Chorreón de Moraleja, junto a una cascada escondida.

¿Y qué tendrá el cielo, inmenso, sereno y estrellado, que tanto nos fascina? Tal vez sea esa paz, que es el camino más certero a la felicidad.

Un cielo infinito y, sin embargo, profundamente íntimo. En la oscuridad, los sentidos despiertan: se huele la jara y el tomillo, se siente la brisa templada del verano, los ojos se acostumbran y terminan leyendo la Vía Láctea. Bajo esa bóveda infinita uno se siente pequeño y, al mismo tiempo, conectado con algo inabarcable.

¿Cuánto vale lo que no se puede comprar?

Ven a esta tierra y túmbate a mirar hacia arriba sin necesidad de telescopio, únete a los miles de visitantes o extremeños que hacemos esto cada vez que es posible, desde una terraza, un parque o en plena naturaleza, y verás que el camino más rápido para llegar al cielo es Extremadura.

Y si lo que te apetece es una experiencia única al amparo de este magnífico cielo, te esperamos en TRINIDAD & CO.

María José Trinidad.

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