Salvar la palabra sostenibilidad
La palabra sostenibilidad ya no corre el riesgo de ser denostada, ya lo está hace tiempo. La escuchamos tanto que ha empezado a sonar hueca, pero su sentido sigue siendo urgente, lleno de importancia y propósito.
En el turismo, esta palabra actúa como una brújula que apunta hacia un lugar más consciente: viajar sin arrasar, descubrir sin poseer, disfrutar sin destruir.
El turismo sostenible trata de mantener el equilibrio entre tres pilares inseparables: cuidar la tierra, cuidar a las personas y cuidar la forma en que generamos riqueza.
Las tres P del turismo sostenible:
- PEOPLE. Pone a las personas en el centro. Busca que el viajero viva experiencias auténticas y, al mismo tiempo, que la comunidad local se beneficie de su presencia. Es un intercambio justo: quien llega aprende y disfruta; quien acoge crece, conserva su cultura y fortalece su forma de vida.
- PLANET. Viajar de forma sostenible es hacerlo con respeto. Significa cuidar los recursos naturales y proteger el entorno. Es entender que el paisaje, el agua, los caminos o el silencio también son patrimonio. Y que el verdadero lujo está en disfrutar sin dañar, como dice el título del libro de un amigo: Un astronauta perfecto, que es aquel que no deja huella, a no ser que sea en la memoria de quien escucha.
- PROFIT. El turismo sostenible no solo cuida, también impulsa. Favorece economías locales más sólidas y cooperativistas, crea empleo estable y promueve la innovación responsable. Apoya a quienes producen con calidad y compromiso, generando un desarrollo equilibrado donde el beneficio económico no se mide solo en cifras, sino también en bienestar y futuro.
Y a estos tres pilares añadiría una cuarta “P”: Present.
El presente. Porque el momento es ahora. El futuro no espera y el equilibrio se construye en lo cotidiano, en cómo viajamos, compramos, comemos y tratamos a los demás.
Cuando hablamos de turismo sostenible, hablamos de lo que pasa antes, durante y después del viaje. Antes, cuando elegimos alojamientos o experiencias que respetan el entorno y promueven la economía local. Durante, cuando consumimos productos locales o nos dejamos guiar por profesionales que viven y sienten el lugar. Después, cuando compartimos lo vivido y contagiamos otras formas de viajar.
Cada gesto cuenta. Y en esta forma de viajar, que al fin y al cabo es una forma de vivir, todos ganamos. Las tradiciones se mantienen vivas porque hay quien tiene el gusto de conocerlas y disfrutarlas; la cocina con productos locales y de temporada brilla porque se valora la autenticidad; y la profesionalización del sector turístico crece como respuesta a la demanda de calidad.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, esos cuadritos de colores que los niños de 11 años estudian en el cole, no son una lista lejana, son un mapa para actuar desde lo pequeño. Reducir desechos, consumir con criterio, invertir en educación, respetar la cultura local, apostar por la innovación y la economía circular.
En el fondo, ¿no es eso también turismo con alma?
El que genera bienestar físico, emocional y económico.
El que entiende que el lujo no está en lo que cuesta, sino en lo que deja.
El que convierte cada experiencia en una historia compartida.
La sostenibilidad es una palabra que aún tiene sentido si la llenamos de acción, de mirada y de verdad.
Si te apetece conocer Mérida, su entorno y sus productos locales… Trinidad & Co. es tu persona.
Ya conoces las tres P del turismo sostenible, ahora solo falta la más importante: Participar.
Que no te lo cuenten… ¡Ven a vivirlo!
María José Trinidad.