Semana Santa emeritense
Augusta Emerita fue la capital de la provincia Lusitania, que le valió su monumentalidad, pero es que poco se habla (frase influencer del momento) que Mérida fue nombrada capital de la Diocesis Hispaniarum, es decir, capital de Hispania durante el siglo IV y principios del siglo V. El territorio que reunía: las provincias de la península, Lusitania, Baetica, Tarraconensis, Gallaecia y Carthaginensis, y la Mauritania Tingitana (en el norte de África).
A los emeritenses, les dicen romanos, pero bien podían decirles también cristianos.
En esa época sucede el martirio de la niña Eulalia bajo el emperador Diocleciano (ca. 304) y con ello empezó su leyenda. La Mártir Santa Eulalia, patrona y protectora de la ciudad. Su tumba se convirtió rápidamente en un centro de peregrinación y con sus reliquias se fundaron iglesias fuera incluso de Hispania.
Hoy podemos visitar los restos de esta iglesia y la que se conserva en uso que se construyó posteriormente sobre ella (en el s. XIII). La comunidad cristiana emeritenses es una de las más antiguas de España y está documentada ya a mediados del siglo III a través de una carta de Cipriano de Cartago que menciona disputas internas por la represión imperial.
En la época visigoda, Mérida fue la sede metropolitana de la Lusitania y una de las iglesias más opulentas de Hispania y el obispo Masona fundó el primer xenodochium (hospital y albergue para peregrinos y pobres), para dar cabida a todas las personas que venían a venerar a la Mártir.
Después siglos de decadencia, la Orden de Santiago gestiona el territorio y culto, fundación de numerosos conventos,…
En la actualidad, el legado cristiano se mantiene en pie sobre construcciones de época romana, como es la Concatedral de Santa María, erguida sobre pilares romanos y visigodos, o el Hornito de la Mártir Santa Eulalia, con piezas del Templo de Marte. Curioso, que un templo dedicado a una niña martirizada por romanos, se erigiera con piezas del dios de la guerra. ¿Casualidad o intencionalidad?
La devoción a la Mártir Santa Eulalia es fácil de palpar. Siéntate un rato en el banco que hay al lado del Hornito y observa el reguero de personas, que cruzan para rezar rápidamente antes de ir a trabajar, con el niño de la mano camino del cole o los conductores que al pasar con su coche se santiguan al paso frente a él. Cualquier día. Cualquier hora.
Historia, religión y piezas arqueológicas de distintas épocas se entremezclan, como siempre y más que nunca en estos días de Semana Santa. Ya el papa Francisco dijo que la Semana Santa de Mérida era única en el mundo, entre otros motivos, por el Via Crucis con la imagen del Santísimo Cristo de la O que se celebra en la madrugada del Viernes al Sábado Santo en el Anfiteatro Romano.
Y como llega el Domingo de Ramos y quien no estrena nada se queda sin manos, TRINIDAD&CO.TURISMO, estrenará una visita al Teatro y Anfiteatro. En este caso solo visita, sin aperitivo, porque tenemos que ir a las procesiones, comer torrijas, escuchar saetas, ver el musical de flamenco “La Pasión”, en fin, que tenemos la agenda repleta…
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Que no te lo cuenten, ven a vivirlo.
Esto es Mérida, la ciudad más increíble del mundo.
María José Trinidad.